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7 jul 2016

La pésima defensora de la youteratura

Enfriada la polémica desatada por la increíble congestión que generó la presencia del tan mencionado Germán Garmendia, para presentar su cuestionable obra en las ferias literarias, es posible reflexionar mejor sobre el impacto y la defensa de los youtubers en la literatura.

Todos las miradas se posaron en estos creadores de contenido que se ganan la vida haciendo lo que les gusta; subiendo vídeos en una plataforma reconocida. Muchos cometieron el error de generalizar despotricando de todos los usuarios con suscriptores suficientes para ser dignos de mención, fallando al acusar a estos solo porque obtienen lucro tratando de hacer reír y extendiendo sus actividades al mundo editorial. También se cometió el error de creer que es voluntad de estas personas exceder la asistencia a las ferias literarias, cuando puede tomarse como ganancia el hecho de causar algo así en los eventos de este tipo.

Por supuesto esta entrada del youtuber, como Germán y otros, al mundo literario no es incuestionable. Y los defensores de la youteratura no han conseguido sustentar seriamente este nuevo boom literario de excesivo contenido trivial.
Ejemplo de esto fue una indignada youtuber colombiana, llamada Paula Torres (Paulettee), siendo una entre los muchos que alzaron su voz, la cual salió en defensa de Garmendia, y la comunidad de usuarios de esta plataforma, intentando demostrar por qué Germán y su libro no habían entorpecido la feria del libro, específicamente la celebrada en Bogotá.

Los dieciséis minutos de la apología a la youteratura que dedicó Torres, podrían pasarse como una reflexión acertada y precisa del mal trato que se le está dando a estas personas, las cuales eligen dedicarse a entretener a otros a cambio de poco, logrando una cantidad inimaginable de visitas y suscriptores con esfuerzo. A esto se le agrega que usuarios, como Garmendia, son personas que también sufren, tienen empatía y se dedican a estudiar y a las artes, llegando a decir que los creadores de contenido de Youtube llegan a hacer, con mejores intenciones, lo que los medios tradicionales, como la televisión, hacen.

Sin embargo, todo esto no son más que errores de argumentación presentes en toda la defensa de Paula Torres, su apología se muestra estancada en la cantidad de suscriptores -y las ganancias-, el sentimentalismo al que apela, siendo esto una falacia, inclusive, incurre en sermonear a quienes se han molestado con la presencia de los youtubers en estas ferias, asegurando que compraron libros como Cincuenta sombras de Grey, otra falacia y pésima defensa, pues ella misma menciona haber leído obras que son igual de pésimas. Todo esto demuestra un nivel mediocre de argumentación desesperada, con la cual se permite regocijarse de su asistencia a las ferias literarias, tener estudios y, para colmo, leer autores de géneros reconocidos.

Tristemente, esta ávida lectora, defensora de la youteratura, exhibe la superficialidad que abunda en el lectorado colombiano, al mencionar obras como Cien años de soledad, Como agua para chocolate, la saga de Crepúsculo, textos de Dan Brown, Paulo Coelho y la autoayuda, demuestra que su exploración de las letras no ha ido más allá de lo común. Para empeorar, la mención de obras como Pedro Páramo se torna negativa, pues no existe en su estante nada relacionado con autores como Faulkner, Joyce, Woolf y/o Elena Garro, necesarios para seguirle la línea a Juan Rulfo. Algo similar sucede con la aclamada 1984, que deja de ser un motivo para vanagloriarse, a ser un insulto para ella misma, dado que no hace mención de otras obras distópicas -y de ciencia ficción- exhibiendo que su lectura de Orwell, y autores como Edgar Allan Poe y Benedetti, se da por arrastre, porque todos lo han leído y no se lee más.

No está de más decir que mucho valor se debe tener para poder titularse ávido lector osando presumir de lecturas basura de charlatanes como Dan Brown y Coelho, además de la vulgar estafa que mucho ofrece la autoayuda para los endebles mentales. Nótese que no hizo mención de ninguna obra de no ficción relacionada con disciplinas, pensamientos o artes.

Como si esto no fuese suficiente, Torres tiene el descaro de esperar agradecimiento a el acto, considerado por ella como filantrópico, en el que incurre todo creador de contenido de Youtube al intentar entretener y ganarse la vida así. Lo que olvida es que existen muchas más plataformas para esto, podemos ver a blogueros, tuiteros, y demás usuarios de las diversas plataformas accesibles en la red, que también dedican de su vida a crear contenido a cambio de poco, a veces gratis, con la buena voluntad que abunda en todos estos.

Tampoco puede pasar desapercibido la absurda idea de esta mujer de que para encajar en la discusión literaria e intelectual hay que tener estudios y una profesión, contar con recursos para asistir a ferias de libros, tiempo para hacer vídeos y leer obras basuras, que ella toma como literatura. Desconociendo así que una gran cantidad de autores no contaban con los recursos, el tiempo y mucho menos con los estudios para hacer lo que hicieron, y bien que lo hicieron, a pesar de estar en la miseria y el sufrimiento.

Por otro lado, la queja de la poca pasión que esta usuaria, y muchos en su época, no tuvieron en su juventud al leer los clásicos no es culpa de los clásicos, es culpa de la idiosincrasia a la que pertenece, caracterizada por una demanda y creación superflua de obras literarias dedicadas a lo banal y predecible, y una educación que promueve en los espacios literarios el chovinismo sin ofrecer nada más a los interesados. En las aulas, en las casas, en las ferias y bibliotecas es posible ver a una juventud lectora, que en su mayoría se muestra fascinada por lo superfluo, lo insulso y lo mismo de siempre, por lo que es posible que sea este el motivo del alcance de libros de los youtubers.

El flujo de evidencias de la mediocre defensa de Paula Torres asciende cuando menciona libros escritos por youtubers que, a costo del bolsillo, buscan ayudar a jóvenes, esto sin detenerse a pensar que no es obligación de la literatura salvar, alegrar, divertir, entretener o guiar. Muchas son las obras que evocan la desgracia, el pesimismo, el miedo y la tristeza, algo que no denigra del escritor o de la obra, al contrario ofrecen diferentes miradas a las realidades que pueden narrar los escritores.

Para terminar, se hace lastimoso informarle a la ingenua Paula que ni la literatura ni la realidad se caracterizan por ser algo que nos haga felices. La felicidad absoluta no es solo imposible sino es algo estúpido, y es paradójico que mientras esta usuaria presume de su alegre vida en Youtube personas mueren en conflictos, tragedias y desastres naturales, asuntos que, según sus propias palabras en el vídeo, deberían tener más atención que las irrelevantes idioteces de gente enojada o feliz con lo que hacen otros en Youtube.

Resta esperar y exigir una mejor defensa y producción literaria por parte de los youtubers, no solo no tienen bases para justificarse con buenas obras que llegan al público por su singularidad, sino que sus apologistas, como Paula Torres, se dedican a ridiculizarse y ridiculizar esta literatura exhibiendo su ignorancia. Aunque es entendible que no es fácil defender obras surgidas de las oleadas de contenido viral afanoso por extenderse a otros medios para satisfacer la inmediatez, cosa que la misma Paula busca y defiende.

19 ene 2015

Expertos (?) youtubers hablando de Lovecraft

Una graciosa y trivial discusión se ha iniciado por culpa de Dross que ha desatado la ira de el poderoso Crom, y muchos seguidores del autor de terror.

El youtuber con un pésimo top, donde reúne supuestamente las más aterradoras criaturas de Lovecraft, cometió muchos errores al asignarle al autor de Providence seres con los que este no tiene nada que ver, y otros que son de autores cercanos a la influencia lovecraftiana pero no su autoría.

El problema de Dross es, como dice Crom, no tener información veraz sobre lo que afirma, pues quienes algo hemos leído de Howard distinguimos algunas entidades de su universo o podremos notar cuándo alguna no se acerca a este.

Además de la dificultad encontrar una conexión de estos seres con nuestro querido literato, Dross comete el error de pasar al mundo del cine a la ligera; en su sexto puesto, al mencionar al vampiro estelar, creación del autor cercano a Lovecraft, Robert Bloch, plantea la posibilidad, sin presentar evidencia, de que este haya inspirado a la cosa de la película de Carpente (1982) y The blob. 

Con la mención de la cosa volvemos a divisar el desprecio por el legado de John Wood Campbell, Jr, en el imaginario de la gente, como he mencionado es este hombre el creador de la cosa en su texto Who goes there? (1938) y no el director Carpenter a quien se le atribuye como si fuese el encargado de la trama y criatura original.

Un punto menos para la seriedad con la que hay que tomarse al señor Dross, pero el señor Crom tampoco pudo ser capaz de, como él dice, buscar un momento por Google para verificar la certeza de estas afirmaciones, las pasó por alto tal vez porque su  supuesta especialización (?) es Lovecraft, pero en realidad solo aporta al cúmulo de errores que comete el otro youtuber.

El peor error de Crom es considerar que lo que no es autoría de Lovecraft no es lovecraftiano, alguien que presume de ser un conocedor del terror cósmico de este yanqui ha establecido falazmente criterios sobre esta etiqueta.

Si bien lovecraftiano es directamente relacionado o influenciado por el hombre al que hace alusión, no significa que es exclusivo de este, por eso al terrorífico universo ficticio hicieron aportes autores más cercanos de su círculo lovecraftiano (de nuevo la etiqueta) con aceptación del cultor primordial, como ejemplo a esto son los perros de Tíndalos, que son mencionados en el malísimo top de Dross, seres creados por Frank Belknap Long, miembro de la vanguardia lovecraftiana, y a los que el mismísimo Howard hace mención en el texto El susurrador en la oscuridad:

La naturaleza de los Doels me fue expuesta claramente, y se me informó de la esencia (aunque no del origen) de los Sabuesos de Tindalos.

Por lo tanto, el criterio de qué y qué no es lovecraftiano establecido por Crom es ridículo, hasta él está mal informado, si nos limitamos a si es creación directa del excéntrico autor, muchos mitos de Cthulhu perderían su calidad lovecraftiana a no ser autoría del padre del horror cósmico sino de amigos y admiradores que pueden llegar a ser fieles e importantes para construir universos influenciados evidentemente por HPL. Posiblemente, como en el caso de los perros de Tíndalos, al relacionarlos con su literatura, el providenciano aceptó estos aportes como parte de su universo, es lógico que de no haberle gustado alguno de estos hubiera hecho saber su inconformismo, como es evidente, en su correspondencia o ensayos.

La discusión se centra y se termina con que Dross ha mentido a voluntad o no, mientras que Crom ha errado en establecer un criterio mediocre sobre qué es y qué no es relacionado con Lovecraft, sin tener en cuenta que creaciones de otros autores pudieron tener su visto bueno para entrar a al universo ficticio que el gran maestro creó, por lo que sí podrían ser lovecraftianas.