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23 jun 2017

El modernismo gótico en la obra de Hodgson

I could take the messages which came continually through the eternal darkness.

The Night Land (1912)
Para el traductor al español de varias obras de Lovecraft,  Francisco Torres Oliver, quien prologaba The House on the Borderland, William Hope Hodgson es un precursor del terror cósmico que influenció innegablemente las creaciones del autor estadounidense, pues en el ensayo Supernatural Horror in Literature, Lovecraft critica y elogia varias obras de Hodgson como la anteriormente mencionada, The Ghost Pirates y The Boats of the “Glen Carrig”, pero le dedica un mayor atención a la colosal narración The Night Land, obra publicada inicialmente por Eveleigh Nash, la cual, a pesar de su repetitiva, emocional y engorrosa extensión, llama la atención por su evocación de un oscuro futuro o regiones plagadas de horrores no humanos mientras se extingue tanto la humanidad como el planeta, abandonado por la luz solar ante la muerte del sol.

Pero si la obra de Lovecraft ha sido desacreditada por sus cuestionables recursos lingüísticos, esta obra de Hodgson también ha merecido desprecios, esto incluye como ya se dijo a uno de sus mayores seguidores, por el estilo que pareciera sobrecargar la trama,  podría quedar enterrado una monumental obra como esta ante una aplastante escritura de no ser porque la macabra imaginación del escritor-soldado británico es un ejemplar ejercicio de experimentación ontológica que caracterizó el modernismo inglés.

Autores como Joyce, Woolf, Forster, entre otros, rompieron los esquemas de la narrativa tradicional, la sociedad victoriana y la moral imperante a inicios del siglo XX, desatando todo el poderío de la conciencia humana y su naturaleza en las obras producto de experimentos, Hodgson hizo parte de estas innovaciones singulares, como lo retoma Kelly Hurley, en su ensayo The Modernist Abominations of William Hope Hodgson, parte del libro Gothic Modernisms, sobrepasando límites espacio-temporales para llevar a la conciencia a un macabro futuro donde yacen horrores inimaginables. 

Para The Night Land las características de la técnica antirrealista del británico le permiten explotar la imaginación hasta límites no pensados, como es trasladar la esencia de un caballero del siglo XVII hasta los parajes hostiles de un futuro sin sol ni civilización, experimentando tanto preocupaciones iniciales, como las nuevas preocupaciones para un nuevo viaje, gracias a una especie de memoria onírica, en la fortaleza piramidal, última esperanza de la humanidad. Todo esto narrado bajo la variación lingüística del que fue un habitante de la época isabelina. Por tanto, se puede entender este texto no solo estructura su trama entorno a la ontología del narrador homodiegético, Hodgson también construye un nuevo mundo valiéndose de elementos postdarwinianos, describiendo los efectos de los cambios a escala geológica que afectan el mundo dando como nuevo resultado evolutivo un ecosistema donde criaturas despojadas de la identidad humana y otras de insondable origen acechan a los últimos vestigios del endeble ser humano mientras la entropía consume el universo.

El rompimiento de los esquemas narrativos tradicionales implica también la innovación estética, los cambios lingüísticos abruptos y los experimentos de poderosa imaginación, lo que para algunos puede resultar una tediosa sobrecarga del texto, un ejemplo de esto es el monstruoso Finnegan's Wake, puede en realidad tratarse de la exploración ontológica sistematizándo la psicología del amor, la amargura y el horror en un futuro impregnado de oscuridad, que bien pueda que se le categorice en un género de la fantasía como el Dying Earth o se le tome como una aventura con linealidad gótica, y aunque no se le sume a enciclopedias dedicadas a la literatura gótica como la de Mary Ellen Snodgrass, ni a repertorios sobre la literatura inglesa como el de Borges y Vázquez,  esta obra de su autor caído en combate universalizó su obra al llevar el añejo amor mundano en una travesía espacio-temporal a un mundo oscuro devastado por fenómenos cósmicos, geológicos, biológicos y las amenazas de entidades no humanas, logrando así una armonía entre la conciencia y el entorno, mientras utiliza la experimentación modernista, la dinámica gótica y la epistemología especulativa, para construir este colosal texto de horror cósmico  pre-lovecraftiano que constata la originalidad del modernismo gótico hodgsoniano.

16 oct 2016

La serie True Detective acusada de horror lovecraftiano

El teatro y el cine parecen tener bastantes recurso al poder materializar físicamente las ideas en el actuar, a pesar de esta característica ventajosa ante la narrativa, gran parte de la industria del cine y las series parecen decaer afanados por el lucro más que por la producción en sí misma. Sin embargo, series como True Detective aprovecharon esta oportunidad para plasmar la historia increíblemente, ganándose la admiración de muchos televidentes con la primera temporada.


Por supuesto, la creatividad de la serie tiene bases literarias, siendo la más notoria la del autor Robert Chambers (implícitamente Bierce), y se ha escrito mucho sobre gran cantidad referencias, influencias y conexiones posibles con filósofos o escritores, incluyendo el terror de Lovecraft.

Buscar referencias a este último es problemático, si bien Lovecraft admiró el trabajo de Chambers, haciendo menciones de sus ideas en varios de sus relatos, este sería más un enlace indirecto de la serie con la literatura lovecraftiana, pues ni el Rey de Amarillo ni Carcosa son elementos lovecraftianos originalmente. La representación del monstruo de espagueti y orejas verdes  (algunos ven similitud con la entidad Cthulhu), la visión del agujero negro y las estrellas negras del final de la primera temporada, la resignación de los personajes a aceptar que los casos son más grandes que ellos, además del curioso postulado sobre el universo explicado mediante la M-theory:

Our space-time would look flattened, like a single sculpture. Matter in a super-position, every place it ever occupied. Our sentience just cycling through our lives like carts on a track. See, everything outside our dimension—that's eternity. Eternity looking down on us. Now, to us, it's a sphere. But to them, it's a circle.

Si bien todos estos detalles, incluyendo ese pronombre en inglés -them- (pueden ser entidades cósmicas, siendo su evocación la eternidad), pueden tomarse como evidencia de algo lovecraftiano en la serie, al final se mantiene como algo ambiguo, sujeto a una infinidad de especulaciones. A este caso imposible de resolver se le suma lo dicho por Nic Pizzolatto sobre la serie:

(...)I hope the audience will be pleasantly surprised by the naturalism of the entire story. If you look at the series so far, what seems supernatural actually has real-world causes, like Cohle’s hallucinations, or even the nature of the crime. It has occult portents, but there is nothing supernatural about it.
(...)So it made sense – to me, at least – to allude to an external narrative that that is supposed to create insanity, or as I prefer, deranged enlightenment. When I did that, a kind of secondary language began to form in the scripts, where the notion of cosmic horror became a very real part of the environment, at least for those who know Chambers’ work.

Estos comentarios incrementan la duda ya que uno parece ser la aclaración definitiva de que ese horror sobrenatural, el que Lovecraft buscaba, no está presente en el universo de la serie, mientras el otro esclarece que la serie apela a el horror cósmico como la locura o iluminación desquiciada.

Por su parte Lovecraft veía en la ciencia una buena fuente de horror, como se puede leer en El horror sobrenatural en la literatura, oponiéndose a toda superstición y moralismo, por lo que sus obras no giraban en torno a dioses, demonios o magia, pues la naturaleza insondable del universo mismo permitía la posibilidad de toparse con toda clase de entidades, incluyendo a algunas que podían ser estudiadas y contactadas científicamente como sucede en obras como En las montañas de la locura, Desde el más allá o Los sueños en la casa de la bruja, esto es, entonces una visión naturalista.

Finalmente, esta serie seguirá dando de qué hablar, y se podrá especular mucho sobre las referencias a los autores, como Lovecraft, pero nada de esto puede opacar el hecho de que la ambientación ha logrado invocar lo extraño, semejante a lo que logró Chambers en la obra que inspiró tanto a Lovecraft como a True Detective, generando un clima de incertidumbre girando en torno a la locura, algo que ha abrumado a la misma audiencia, desatando toda clase de especulaciones y discusiones sobre su trasfondo, siendo este el mejor de los resultados.

20 ago 2016

¿Sueña el árabe loco con dioses tentaculares?


En el aniversario número 126, que conmemora el nacimiento de Lovecraft, se hace evidente que la difusión de sus obras en gran variedad de los medios de comunicación ha creado un gran lectorado que siente admiración por este escritor, pero también ha llevado a crear estereotipos sobre el autor y sus universos. Una de estas es la imagen que se ha asentado en el público general del autor, sus libros y criaturas exhibiendo tentáculos infernales, siendo la representación primaria cada que se le hace mención a su narrativa.


Es innegable que criaturas con tentáculos repugnantes son parte del universo del autor, además la imaginación lovecraftiana asciende desde las aguas misteriosas de los océanos; sus criaturas parecen basadas en organismos provenientes de estos ecosistemas convertidos en seres repugnantes que enloquecen a todo humano con su apariencia. Pero la mediatización ha convertido estas características en una percepción simplista del canon lovecraftiano, y ha desviado la imagen de estas criaturas, así como de lo primordial de su literatura, hacia una mofa absurda contra el terror cósmico.

Debe saberse que la débil y minúscula humanidad, a la que sometió Lovecraft a sus horrores desconocidos, no podían describir de otra manera que no fuese con categorías convencionales a las entidades cósmicas con las que entran en contacto en los relatos, por esto los personajes -víctimas- se toparon con seres que para ellos eran demonios, monstruos oceánicos tentaculares o deidades antropomórficas. Considérese, también, que la locura o la muerte inminente hace imposible toda descripción fiel y objetiva de seres así, pues el terror empaña los sentidos alterando la percepción de quienes se asoman al abismo infinito.

Es el pobre consuelo de todo ser humano que caiga en la retorcida imaginación de Lovecraft, si llega a vivir, jamás entenderá estos horrores, siendo el cosmos inescrutable, solo le queda enloquecer al aceptar que son incuantificables las formas de vida inhumanas que del vacío, dimensiones, planetas, épocas y universos pueden provenir para atormentar a una especie que se compara tan insignificante, y se arrodilla asustadiza, ante lo desconocido.

28 jul 2016

Cuando Hugo Gernsback elogió la ciencia ficción lovecraftiana


El siguiente texto fue publicado originalmente en el sitio Ciencia Ficción en Ecuador


Uno de los agentes más importantes de la producción y proliferación de la ciencia ficción en Estados Unidos en los años veinte, durante el boom de las revistas pulp, a pesar de las críticas, fue Hugo Gernsback. Hombre que lanzó revistas como Wonder Stories, Science Wonder Stories, Science and Invention, Radio News y Air Wonder Stories.

Pero la primera revista que fundó fue la famosa revista de ciencia ficción Amazing Stories, en 1926. Inaugurándose como una las revistas pulp pioneras de la ciencia ficción en América, en la cual el fundador perseguía, basado en su admiración por las creaciones de Wells y Verne, obras basadas en precisiones y predicciones de características científicas.

Lovecraft haría parte de este canon de ciencia ficción pulp en 1927, para sorpresa de los que niegan sus aportes a la ciencia ficción, cuando su increíble relato El color que cayó del cielo, veía la luz en el número de septiembre de Amazing Stories.

Esta narración recibiría los elogios del fundador y editor de la revista, como lo cita Jacques Sadoul, en su libro Historia de la ciencia ficción moderna:

(…) este relato es, literalmente hablando, uno de los más bellos que hayamos tenido la suerte de leer. Su tema es original y suficientemente extraordinario como para hacerlo destacar por encima de las narraciones de scientifiction contemporánea. No se arrepentirán ustedes de haber leído este magnífico cuento.

Admiración que también se puede ver por parte de Sadoul cuando resume y comenta el cuento lovecraftiano. Demostrando, además de lo impresionante que es la ciencia ficción que Lovecraft produjo, que el autor de Providence fue parte de una de las publicaciones pioneras en materia del género en américa, ganándose el mérito con tan fantástico relato de terror y ciencia ficción. Espacio que también se ganó en Astounding Stories, en 1936, otra de las reconocidas revistas pulp de ciencia ficción que es clave en la edad de oro del género, con la novela corta La sombra fuera del tiempo.

Esto hace evidente que Lovecraft reúne las cualidades de un autor prodigioso de ciencia ficción, cualidades que el mismo Gernsback tuvo la oportunidad de leer y apreciar mientras mantenía el control de Amazing Stories. Algo que también explica el Jacques Sadoul en su texto al hablar, por ejemplo, del bestiario lovecraftiano, el cual se distancia bastante de la fantasía y el terror supersticioso:

(…) pero en él la palabra «dios» no está cargada de ningún misticismo. Se trata de criaturas muy tangibles, hechas de carne, y sino sangre, al menos de otro fluido vital. Son en realidad, no los demonios de la tradición, sino extraterrestres llegados desde más allá del espacio, o del tiempo, o de otras dimensiones (…)

12 jun 2016

Dashiell Hammett antologizó el terror incluyendo a Lovecraft


Dashiell Hammett, autor primigenio del hard-boiled y el género negro americano, el cual ayudó a erigir la genialidad de la revista pulp Black Mask con obras como la reconocida novela por entregas Cosecha Roja (1929), estuvo encargado de la selección de los relatos de terror y misterio para una antología llamada Modern Tales of Horror (1932), antología también editada como Creeps by Night: Chills and Thrills (1931). Compilación de relatos que incluye a autores como William Faulkner, John Collier y Peter Fleming. Curiosamente, en esta antología no se prescindió del padre del terror cósmico, H. P. Lovecraft, con su relato La música de Erich Zann, ni del guardián principal de este terror lovecraftiano, el autor Frank Belknap Long, con su relato Un visitante de Egipto.


También hace presencia otro miembro activo del círculo Lovecraftiano, Donald Wandrei, y su relato El cerebro rojo.

En esta obra convergerían algunos autores importantes, los cuales, durante los años veinte, iniciaron su carrera literaria e hicieron parte del auge de las revistas pulp como Weird Tales y Black Mask.

Si bien los sitios web como Hijos de Cthulhu y El Espejo Gótico ya habían mencionado la existencia de esta antología terrorífica, omitieron el hecho de que existe una versión en español de esta antología llamada Miedo en la noche (1964) de la editorial Molino, una editorial española que en su tiempo le apostó a la ciencia ficción y el terror, una versión que Eduardo García Rojas comenta y reseña magistralmente.

17 nov 2015

Un horror más allá de Arkham

“The process of delving into the black abyss is to me the keenest form of fascination...”

En una epístola a Frank B. Long, febrero 27 de 1931.
Algunos autores como Borges fueron acusados de universalismo eurocéntrico quer era el admirable poder de la imaginación que le permitía a todo escritor sobrevolar más allá de sus tierras para explorar y crear mundos, reinos o universos de infinitas posibilidades, algo contrario al nostálgico nacionalismo que muchas obras resaltan y venden por dichosa motivación, absurda en todo sentido, como es el amor por una nación. No sería raro que al escritor argentino se le adjudicara el adjetivo eurocéntrico porque parte de su vida transcurrió en parajes europeos, hasta el punto de dedicar un prólogo a la neutral Ginebra, en Los conjurados, donde a su pedido fueron depositados sus restos mortales, como comenta el crítico José Miguel Oviedo en Historia de la literatura hispanoamericana 4. De Borges al presente. Otro caso es el de caso de Vargas Llosa que para la edición conmemorativa de su novela más reconocida, La ciudad y los perros, muchos destacan su tendencia hacia este universalismo. Igualmente Juan Rulfo, según nos introduce Beatriz Gonzales en Estructura y significación de Pedro Páramo, con sus obras Pedro Páramo y El llano en llamas, equilibraba el exceso de criollismo regionalista con elementos cosmopólitas y universalistas.

El nacionalismo literario y el universalismo literario siempre han sido motivo de polémicas, Borges, por su parte fue una excepción pues parecía enlazar ambos extremos, creando universos metafóricos sin abandonar su parte porteña. Vargas Llosa no olvidó nunca los elementos natales, pero evadiendo todo nacionalismo literario que caracterizaba las novelas clásicas del tercer mundo y Juan Rulfo permitió que la tendencia literatura universal le apoyara en sus obras.

Pero tanto el porteño cosmopólita, recordado aquí brevemente, junto al peruano también ciudadano del mundo y el mexicano debatido entre las corrientes del ostracismo y la internacionalización, no eran los únicos que desbordaban los límites geográficos con sus universos literarios, Lovecraft expresaba su identidad yanqui (como se denominaba a los de la Nueva Inglaterra) mediante las ciudades que había imaginado como Innsmouth, Dunwich, Kingsport, además de la capital Arkham junto a su prestigiosa Universidad de Miskatonic, todas influenciadas por la ambientación de Nueva Inglaterra, otras veces se quedó con Salem, Vermont, Boston y llevó el horror a la misma Providence, visible en El caso de Charles Dexter Ward, en la real Nueva Inglaterra, sin embargo, a pesar de su anglofilia, racismo y xenofobia, no se trataba de otro caso de chovinismo literario, su imaginación, materializada en el terror cósmico que creó, divagó más allá de las intrascendentes tierras humanas, los eones y la muerte misma, para encontrarse con horrores cósmicos tan antiguos e incognoscibles que solo la locura quedaba a quienes los descubriera.
Debido a esto es posible viajar, entre su bibliografía, a reinos oníricos (en su denominado ciclo onírico) igual que a Egipto (Encerrado con los faraones), Australia (La sombra fuera del tiempo), Ponapé (La llamada de Cthulhu, La reliquia de un mundo olvidado), México (El verdugo eléctrico) y la Antártica (En las montañas de la locura). Más allá del tiempo, como al pasado (Historia del Necronomicón) o al futuro (Hasta en los mares). También a otros planetas como Yuggoth (El que susurra en la oscuridad) o Venus (Los muros de Eryx), entre otras ubicaciones. 

Desde zonas rurales oscuras y supersticiosas, pasando por ciudadelas extraterrestres, de melancólica inhumanidad, abandonadas en otros planetas, hasta el centro entrópico del insondable abismo, este autor elevó su imaginación a sitios increíbles en sus textos, y aunque lo más probable es que fuese un localista en cierto grado, por algo lo apreciarán en su tierra natal, un impulso involuntario o su interés -horror tal vez- por lo desconocido privilegió su mente permitiéndole atravesar el cosmos en busca de horrores impensables para la minúscula humanidad.

En definitiva Lovecraft era paradójicamente un anglófilo xenofóbico, cuyo legado -y busto- es condenado y desconocido todavía por gran parte del lectorado internacional, con una mente universalista errabunda en el infinito, acechando, siempre dispuesta a aterrorizar hasta la pérdida de la cordura.

15 nov 2015

Premio Mundial de “Corrección Política y Literaria”

La exclusión del busto de Lovecraft dado como reconocimiento en los premios mundiales de fantasía (World Fantasy Awards) ha encendido la discusión sobre la moda de corrección política en ascenso en diversos eventos literarios, S.T Joshi no tardó en atacar esta decisión:

The decision seems to me a craven yielding to the worst sort of political correctness and an explicit acceptance of the crude, ignorant, and tendentious slanders against Lovecraft propagated by a small but noisy band of agitators. 
Años lleva la discusión sobre lo terrible que parece ser premiar a un autor con el busto de un racista, homofóbico y xenofóbico declarado, por lo que tendría sentido buscar cambiar ese rostro del odio por un rostro políticamente correcto que represente premios conocidos mundialmente.

Pero esto no resulta ser más que una idiotez, si pensamos en la época y el país en el que vivió Lovecraft nos encontramos con que eran típicos los linchamientos y ahorcamientos de afrodescendientes, evidencia de choques étnicos en la época, desgraciadamente era una sociedad absurdamente racista, a pesar de que la esclavitud había sido abolida en 1777 (Vermont, primer estado), por supuesto no era la única del continente.

Aunque no existe justificación de atrocidades ni pensamientos así, posiblemente la crianza e idiosincrasia de una época forjó el execrable prejuicio racial que ha causado el cambio de busto. Sin embargo así como no existe justificación para esto, tampoco tiene lógica alguna cambiar el aspecto del premio, ya que representa la elección de una obra de ficción especulativa destacada, no una ideología de imperante adhesión por parte de los autores. Esto quiere decir que así como el premio no aspira a representar pensamientos negativos, no es su objetivo, no puede homogeneizar los pensamientos de los autores, porque pierde el horizonte literario contaminándolo con tendencias ideológicas y cuestiones personales.

En definitiva, el busto representaba un exponente de la ficción especulativa, no un molde político a seguir, por esto mismo es dado como reconocimiento a quienes producían esta literatura,  no a ideólogos ni políticos que luchen contra el racismo, por supuesto la literatura siempre estará ligada a las ideologías, si se busca esto último, los nombres de los premios deberían cambiarse a Premios Mundiales de “Corrección Política y Literaria” estableciendo así un filtro literario con el fin de suprimir la diferencia, los conflictos, el odio y los prejuicios, premiándose la homogeneidad, algo de proporciones distópicas que pueden leerse y tanto se critica en la ficción especulativa.



Para pensar...

Si de cuestiones ideológicas se trata, un caso local como el de Gabriel García Márquez no merecería ningún reconocimiento pues su execrable moral le impidió condenar el arresto de Heberto Padilla por el régimen castrista, y no debería existir el Premio Gabriel García Márquez, sin decir no sería el único escritor de ideas repudiables.
Podríamos seguir mencionando autores que no merecen reconocimiento solo por su forma de ser y no por la calidad literaria de sus obras que es lo que interesa.

Por otro lado entre lo criticable del autor, paradójicamente, nada se destaca de su escepticismo e incredulidad en una sociedad altamente religiosa y supersticiosa, la cual persiste actualmente, con tanta violencia alimentada por el dogmatismo, es posible que para la corrección política esto sea también execrable en lugar de admirable.

24 jun 2015

El Necronomicón: Entre la literatura y la charlatanería

That is not dead which can eternal lie,
And with strange aeons even death may die.

La primera mención hecha de este extraño texto, redactado por Abdul Alhazred, personaje mencionado por primera vez en La ciudad sin nombre (noviembre, 1921), fue en el cuento El sabueso (septiembre, 1922), a partir de ahí el universo lovecraftiano empezó a valerse de este libro, y otros más, para buscar explicaciones o analizar información de los horrores adyacentes en una variedad de historias. El ingenio de Lovecraft dio para que imaginara este terrorífico texto e inclusive crease información detallada sobre la misteriosa historia que rodea este libro, como sucede en Historia del Necronomicón (en 1938 bajo el nombre de Wilson H. Shepherd).

Bastó con las referencias hechas en distintas de sus obras, para que el libro ficticio alcanzara una fama tan increíble que llegó, y aún sucede, a discutirse si realmente existía, inclusive se hicieron referencias a este en catálogos de bibliotecas y librerías de varios países. Esta elevada popularidad no pudo ser desaprovechada por aquellos oportunistas que siempre le han salido al paso a la literatura lovecraftiana para promover su charlatanería. Por esto, muchísimos textos de satanismo, nueva era, esoterismo, magia negra, ocultismo y todo tipo de supersticiones de las (anti)ciencias ocultas fueron publicados asegurando ser, basarse o saber acerca del famoso Al-Azif, pero ahí viene el problema: ¡El Necronomicón no existe!


Regarding the Necronomicon—I must confess that this monstrous & abhorred volume is merely a figment of my own imagination!

Este texto es totalmente ficticio, ideado por la creatividad del autor estadounidense, por lo tanto no hay copia original digital ni impresa, ni tiene contenido real ni sobrenatural, es simplemente una referencia ficticia para complementar las narraciones y el universo del autor.

A pesar de las aclaraciones encontradas en sus misivas de este escéptico escritor, las leyendas urbanas se esparcieron y desde los años setenta han aparecido montones de Necronomicones dispuestos a ser comprados por cualquiera que se crea los bulos supersticiosos que se confunden con el texto ficticio. Entre estos se encuentran el Simon Necronomicon, uno de los más conocidos, este falso Necronomicon, tiene mezcla de supercherías, mitología y literatura lovecraftiana, basada en las payasadas de Kenneth Grand, discípulo del charlatán Aleister Crowley, a quien se le atribuye, falazmente, junto con LaVey, conexión alguna con el autor de Providence. También está el Necronomicón de Donald Tyson, otro supersticioso tras el negocio de este libro ficticio.

No son estos los únicos casos de publicidad engañosa o bromas literarias, muchos más se dieron y se darán, gracias a estafadores y crédulos que alimentan las mentiras que ruedan por todos lados sin cuestionamiento alguno, con el internet el asunto empeora.

Ante todo esto, cualquier curioso o confundido se preguntaría por el contenido del misterioso, olvidado e infernal libro ficticio, bueno la respuesta, al estilo de Giorgio Tsouskalos, es que contiene información sobre extraterrestres.



Es suficiente con leer y comprender algunas obras de los mitos de Cthulhu, para notar que este texto es un registro del árabe loco sobre su contacto físico y onírico con entidades provenientes de otros planetas y/o dimensiones, las cuales hacen presencia en varias obras como, La llamada de Cthulhu, La sombra  sobre Innsmouth, En las montañas de la locura, entre otros.

Específicamente, en El horror de Dunwich, se nos deja leer un pequeño  fragmento del libro:

“Nor is it to be thought,” ran the text as Armitage mentally translated it, “that man is either the oldest or the last of earth’s masters, or that the common bulk of life and substance walks alone. The Old Ones were, the Old Ones are, and the Old Ones shall be. Not in the spaces we know, but between them, They walk serene and primal, undimensioned and to us unseen. Yog-Sothoth knows the gate. Yog-Sothoth is the gate. Yog-Sothoth is the key and guardian of the gate. Past, present, future, all are one in Yog-Sothoth. He knows where the Old Ones broke through of old, and where They shall break through again. He knows where They have trod earth’s fields, and where They still tread them, and why no one can behold Them as They tread. By Their smell can men sometimes know Them near, but of Their semblance can no man know, saving only in the features of those They have begotten on mankind; and of those are there many sorts, differing in likeness from man’s truest eidolon to that shape without sight or substance which is Them. They walk unseen and foul in lonely places where the Words have been spoken and the Rites howled through at their Seasons. The wind gibbers with Their voices, and the earth mutters with Their consciousness. They bend the forest and crush the city, yet may not forest or city behold the hand that smites. Kadath in the cold waste hath known Them, and what man knows Kadath? The ice desert of the South and the sunken isles of Ocean hold stones whereon Their seal is engraven, but who hath seen the deep frozen city or the sealed tower long garlanded with seaweed and barnacles? Great Cthulhu is Their cousin, yet can he spy Them only dimly. Iä! Shub-Niggurath! As a foulness shall ye know Them. Their hand is at your throats, yet ye see Them not; and Their habitation is even one with your guarded threshold. Yog-Sothoth is the key to the gate, whereby the spheres meet. Man rules now where They ruled once; They shall soon rule where man rules now. After summer is winter, and after winter summer. They wait patient and potent, for here shall They reign again.”
Este fragmento extraído del ejemplar en latín del execrable texto leído por Wilbur Watheley, en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic, parece ser la única cita textual y más extensa, pues la breve cita aparecida en La ciudad sin nombre es un dístico soñado por el árabe loco, pero, paradójicamente en este relato no hay mención alguna del Necronomicón. En sí, en esta cita, de El horror de Dunwich, evidencia su contenido sobre seres extraterrenales más antiguos que la humanidad y su poder, en este caso primigenios como Yog-Sothoth, Cthulhu y Shub-Niggurath.

Con estas lecturas se hace notable que el Necronomicón no es un libro real de ciencias ocultas, es un libro ficticio, una revelación sobre horrores cósmicos proveniente del imaginario de H.P.L, que, gracias a este escritor, guarda un arcaico conocimiento sobre poderosas entidades cósmicas, tal conocimiento es tan complejo, que sobrepasa la cordura y existencia de las mentes mortales, algo que Abdul Alhazred vivió en carne propia.

Para el universo literario lovecraftiano es impactante, pues allí se contienen información y respuestas sobre horrores desconocidos y peligrosos para la humanidad, no obstante Jason Colavito cuestiona que sea la pieza central o única del canon lovecraftiano, ya que para él era un recurso de la trama, que no el único ni fundamental, sujeto a las necesidades narrativas de cada obra, convirtiéndole estratégicamente en algo confuso e inconcluso:

Lovecraft, of course, wasn't consistent in his description of the book--nor could he be. It was not the centerpiece of his fiction but an ornament, bending and changing with the needs of each narrative. The centerpiece of Lovecraftian horror is instead the terrible realization that every individual is alone in an uncaring, material cosmos, where even the gods and monsters are little more than aliens who care nothing for humanity. This is the real message of Lovecraft's fiction and one that Tyson cannot readily accept because, at heart, his "magick" is at fundamental odds with the materialism of Lovecraft's vision, and no amount of re-imagining can transform Lovecraft's attempt to seek a philosophical transcendence without God and without the supernatural into the essentially spiritual, anti-material world of magic.

Una reflexión esclarecedora y concluyente, ya que todo el universo literario creado por el autor es mucho más que este libro ficticio, que aunque es un recurso que genera interés en varias de sus obras, es un despreciar y desconocer a Lovecraft por el misterio que le han agregado charlatanes, crédulos y entusiastas del Necronomicón, desvalorizando así el legado literario de su creador, y el carácter literario del libro mismo, para usarlo como un referente de toda clase de malentendidos y estafas.


Más información:

The Truth About the Necronomicon

20 jun 2015

No solo Providence

A pesar de la baja popularidad de Lovecraft, en su tierra natal no lo olvidan tan fácilmente, en Providencia le tienen celebración anual al autor, hacen un tour recorriendo lugares, incluyendo la casa que habitó al final de su vida, los cuales este señor frecuentaba, y también varios eventos que conmemoran al autor son mencionados por la página gubernamental de Providencia.


Fuente


Además de esto, la Universidad Brown le dedica sus espacios literarios y recuerda al escritor, ya que este era recurrente a la hora de visitar, con el permiso de un amigo de la familia, el profesor Winslow Upton, el observatorio astronómico de dicha universidad, conocido como Ladd Observatory.

Fuente


El interés por la astronomía llevaba a este autor no solo a visitar el antiguo y bello observatorio, con el cual tuvo contacto desde joven, sino gracias a su constantes visitas aprendió lo suficiente como para escribir artículos astronómicos para diarios de la época, todo esto mientras se deleitaba con los modernos equipos (de esa época) y la librería del lugar.


13 abr 2015

¿El péndulo de LaVeycraft?

Por sitios lovecraftianos puede verse mucho una citación de la obra de Umberto Eco; El péndulo de Focault, ya que en esta existe una efímera y minúscula referencia a la famosa deidad creada por Lovecraft; el reconocido Cthulhu, es evidente que ningún otro ser lovecraftiano tuvo más impacto en los medios que Cthulhu. Por lo que no es raro pensar que el mismo Eco se viese gustoso de hacer alusión al universo del señor Howard P. Lovecraft

Veamos la mención, la referencia o alusión al autor de providence, que aparentemente hizo el italiano en su novela, la cual no es mucho más que unas cuantas líneas:

— ¡Enfin, le sacrificie humain! — y entonces, dirigiéndose hacia la nave, a voces:
— ¡I'a Cthulhu! ¡I'a S'ha-t'n!"
Si se busca en San Google, no solo wikipedia (que en inglés no es tan decadente como fuente) y foros, además de aplicar un sano escepticismo, podemos notar que este llamado a la entidad cósmica se trata de un asunto de esoterismo, el mismo tema que trata El péndulo de Focault, y supercherías relacionadas con Anton LaVey, el cual en texto de rituales invoca a Cthulhu con fines ocultistas, siendo uno de los muchos que han extrapolado la obra de Lovecraft para sustentar charlatanería de poca credibilidad.

Esto se puede reforzar con los comentarios hechos por Eco acerca del trasfondo de su novela:

(...) pero me gustaría que quedase claro que si uno lee seriamente el Péndulo entienda que es la sátira, la representación grotesca de todos aquellos que leen y escriben el Código da Vinci.  El Péndulo podría ser leído como la crítica del Código da Vinci, salvo que está escrito quince años antes. El Péndulo denuncia todo un universo oculto que Dan Brown ha saqueado a manos llenas intentando darle seriedad. No creo que lo tome con seriedad pero ha estado bastante brillante al hacer que sus lectores se lo hayan tomado en serio.
Se puede ver también que hay, por fortuna, una posición crítica del autor italiano sobre los creyentes en temas ocultos:

But you yourself seem interested in the kabbalah, alchemy and other occult practices explored in the novel. 

[U. Eco] No, in “Foucault’s Pendulum” I wrote the grotesque representation of these kind of people. So Dan Brown is one of my creatures.

Gracias a esto es posible pensar que en la búsqueda de satirizar al esoterismo y el ocultismo, el teórico de la semiótica debió valerse de temas supersticiosos, para agregar a su narrativa algo relacionado más con fuentes tipo LaVey que con Lovecraft. Aunque el primero se escudase tras el segundo para hacer pasar por seria su absurda religión llamada satanismo. Esto no es más que otro insulto al pensamiento y legado literario del cultor del terror cósmico por parte de timadores desesperados.

Este es otra desmontable leyenda urbana, como como la de la relación Lovecraft-Crowley (quien inspiró a LaVey), para la lista.

15 mar 2015

Solo hay una explicación para esto: Charlatanes

La decadencia de un canal tan interesante como lo era The History Channel empezó, en parte, con la promoción constante de ideas pseudocientíficas popularizadas por personajes famosos como von Däniken y Giorgio Tsoukalos, quienes están a la cabeza de la serie Alienígenas Ancestrales, basada en la fraudulenta teoría de los antiguos astronautas. Esta serie ha tenido alcance gracias a la moda que ha adoptado la audiencia de asegurar que fueron extraterrestres los guías o directos constructores de monumentos y ciudades antiguas que hoy son patrimonio de la humanidad.

Esta moda tiene unas raíces complejas, y se ha extendido tanto, que muchas afirmaciones de los defensores de estas ideas, cuando buscan fuentes de estas falacias, salpican a personajes ajenos a todo esto, debido a la ignorancia o cierto desespero para dar crédito a sus mentiras, uno de esos afectados es el tan mencionado en este blog: Howard Philips Lovecraft, el cual un día como hoy murió en 1937.

Obituario sobre Lovecraft, para los interesados

Algunos promotores de estas mentiras han atribuido a Lovecraft estas creencias en seres extraterrestres, como los tutores de humanos en su camino hacia la civilización, debido a que el padre del terror cósmico hace alusión en su literatura a la presencia de seres exteriores previa a la aparición de los humanos, y por supuesto, mucho más poderosos e inteligentes que nosotros. Por esto no es raro toparse con quien cree que Lovecraft estaba dando clases de xenoarquelogía, estaba poseído por demonios (o extraterrestres dado el caso). Hasta se plantea que estaba conectado con la teosofía, cienciología y/o religiones ovni habidas y por haber, difundiendo la dichosa teoría de la intervención extraterrestre en revistas de ficción y terror.


(...) These vertebrates, as well as an infinity of other life-forms—animal and vegetable, marine, terrestrial, and aërial—were the products of unguided evolution acting on life-cells made by the Old Ones but escaping beyond their radius of attention. They had been suffered to develop unchecked because they had not come in conflict with the dominant beings. Bothersome forms, of course, were mechanically exterminated. It interested us to see in some of the very last and most decadent sculptures a shambling primitive mammal, used sometimes for food and sometimes as an amusing buffoon by the land dwellers, whose vaguely simian and human foreshadowings were unmistakable.

At the Mountains of Madness

¿Podría la ya decadente imagen de este excéntrico, racista y xenofóbico autor providenciano ser salvada de los charlatanes y crédulos? y ¿cedió el escéptico y ateo autor ante la creencia en antiguos astronautas?

La respuesta es no.

Alguien que ha estado dispuesto a evitar que se mezcle literatura lovecraftiana con pseudociencia y magufadas es Jason Colavito , este escritor escéptico se ha encaminado a refutar y desenmascarar no solo las mentiras de esta pseudociencia, también se ha tomado la molestia de esclarecer la relación de Lovecraft con estas supercherías sacadas de la ciencia ficción.

De manera excelente Colavito ha desmontado, por ejemplo, la falsa relación entre Lovecraft y la cienciología, desde la cual, también, se establece una conexión entre el providenciano y L. Ron Hubbard, fundador de esta creencia, autores activos en la misma época y en la misma revista pulp (Analog), pero por más que se pareciera su ciencia ficción de extensos cosmos las diferencias están marcadas:

However, Hubbard’s cosmic vision is very different in detail and in tone from that of Lovecraft. Lovecraft imagined a grand cosmos of a multiplicity of diverse aliens and incorporeal entities that were utterly inhuman and incomprehensible, that treat humans as elephants might treat earthworms. By contrast, Hubbard’s aliens are essentially human in all but name, possessed of human vices and motivations. Lovecraft’s cosmos is also much less dependent than Hubbard’s on the tropes of space opera and Golden Age science fiction (presuming, of course, you take Hubbard’s cosmology as a literary text rather than revelation). 
Destruye también los tentáculos de la teosofía, que si bien plantea que Lovecraft la tomó como recurso (a la que Colavito también se muestra escéptico), citando en una carta de HPL a Willis Conover donde expresa lo falaz de esta:

The crap of the theosophists, which falls into the class of conscious fakery, is interesting in spots. It combines some genuine Hindoo and other Oriental myths with a subtle charlatanism obviously drawn from nineteenth century scientific concepts.

Usar como recurso para la ficción la teosofía no debería dar para que los charlatanes, con bombos y platillos, tomen a Lovecraft como otro apologista de estas absurdas creencias, pues también usó la religión, mitología, brujería, y especuló lo suficiente sobre la vida en otros mundos como para caer en la pseudociencia, pero nada de eso significó que tomase como ciertos estos recursos que explotó meramente para su universo ficticio, pues su defensa personal de la ciencia y lo escéptico que fue demuestra que se mantenía a raya de esto.

However much research Lovecraft may have done on magick, it never changed his basic worldview of atheism and materialism. (...) Till the end of his days, Lovecraft describe himself as an atheist and -mechanicist materialist-.

Necronomicon Files: The Truth Behind Lovecraft's Legend, Daniel Harms & John Wisdom Gonce III


La crítica literaria o personal contra Lovecraft puede estar bien fundamentada, pero las mentiras y tergiversaciones solo denigran del mismo autor, al que supersticiosos buscan como excusa para proteger creencias irracionales, por eso es reconfortante que Colavito use distintos medios para refutar y esclarecer asuntos importantes de estos temas, usando tanto artículos, como libros y vídeos.

Los medios están servidos, solo queda esperar a que sean usados por los que tengan una pizca de curiosidad y no traguen entero de la charlatanería en todas sus facetas que infecta y menosprecia  el legado literario de H. P. L.


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3 mar 2015

El triángulo literario del ateísmo

Anteriormente se habló de la terrible alianza contra el cáncer de la superstición, ahora vale la pena aprender de una geométrica conexión que también llega a representar un peligro para las irracionalidades.

El reconocido escritor ateo Christopher Hitchens parece haber visto a Lovecraft como un excelente aliado, más allá del tiempo y del espacio, a la hora de combatir, entre letras e ideas, la decadente religión. Tal vez es por esto que en su libro: The Portable Atheist: Essential Readings for the Non-Believer (2007) permite que el cultor del terror cósmico haga parte del esencial capítulo dieciocho, donde aparece una carta enviada a Maurice W. Moe, en la cual responde, con modestia pero sin cobardía, qué es lo que tiene contra de la religión, dejando las cosas claras para los crédulos e incrédulos.

Por otro parte, más o menos un año previo a la muerte de Hitchens, el biógrafo por excelencia de Lovecraft, S. T. Joshi, y ateo también, saca a la luz Against Religion: The Atheist Writings of H.P. Lovecraft (2010), un texto que reúne todas las reflexiones, provenientes de la íntima correspondencia del autor providenciano, en las que expresa, a sus amigos y allegados, su infiel visión de la religión y su relación con la ciencia y la sociedad. Este impío texto no pudo tener mejor apertura que un prólogo, On The Varieties of Non-Religious Experience, a cargo del mismísimo Hitchens, anteriormente mencionado. Al parecer estos tres establecieron de alguna manera, tal vez indirecta, un triángulo literario de admirables autores sin dios, y marcharon juntos rumbo a la batalla (de ideas) contra el oscuro legado del dogmatismo.

Si bien, solo uno de ellos ha sobrevivido ante los embates de graves afecciones, Joshi, las páginas dejan expresa que la razón y el escepticismo, de los otros dos caídos, se mantienen firmes a pesar de todo y planean mantener este pensamiento más allá de los eones.

Dejo una pequeña muestra de las primeras dosis de incredulidad de un joven Lovecraft:







Enlaces de interés:

El capítulo dedicado a la carta de Lovecraft en el libro de C. Hitchens

El prólogo de C. Hitchens en el libro de S.T. Joshi


19 ene 2015

Expertos (?) youtubers hablando de Lovecraft

Una graciosa y trivial discusión se ha iniciado por culpa de Dross que ha desatado la ira de el poderoso Crom, y muchos seguidores del autor de terror.

El youtuber con un pésimo top, donde reúne supuestamente las más aterradoras criaturas de Lovecraft, cometió muchos errores al asignarle al autor de Providence seres con los que este no tiene nada que ver, y otros que son de autores cercanos a la influencia lovecraftiana pero no su autoría.

El problema de Dross es, como dice Crom, no tener información veraz sobre lo que afirma, pues quienes algo hemos leído de Howard distinguimos algunas entidades de su universo o podremos notar cuándo alguna no se acerca a este.

Además de la dificultad encontrar una conexión de estos seres con nuestro querido literato, Dross comete el error de pasar al mundo del cine a la ligera; en su sexto puesto, al mencionar al vampiro estelar, creación del autor cercano a Lovecraft, Robert Bloch, plantea la posibilidad, sin presentar evidencia, de que este haya inspirado a la cosa de la película de Carpente (1982) y The blob. 

Con la mención de la cosa volvemos a divisar el desprecio por el legado de John Wood Campbell, Jr, en el imaginario de la gente, como he mencionado es este hombre el creador de la cosa en su texto Who goes there? (1938) y no el director Carpenter a quien se le atribuye como si fuese el encargado de la trama y criatura original.

Un punto menos para la seriedad con la que hay que tomarse al señor Dross, pero el señor Crom tampoco pudo ser capaz de, como él dice, buscar un momento por Google para verificar la certeza de estas afirmaciones, las pasó por alto tal vez porque su  supuesta especialización (?) es Lovecraft, pero en realidad solo aporta al cúmulo de errores que comete el otro youtuber.

El peor error de Crom es considerar que lo que no es autoría de Lovecraft no es lovecraftiano, alguien que presume de ser un conocedor del terror cósmico de este yanqui ha establecido falazmente criterios sobre esta etiqueta.

Si bien lovecraftiano es directamente relacionado o influenciado por el hombre al que hace alusión, no significa que es exclusivo de este, por eso al terrorífico universo ficticio hicieron aportes autores más cercanos de su círculo lovecraftiano (de nuevo la etiqueta) con aceptación del cultor primordial, como ejemplo a esto son los perros de Tíndalos, que son mencionados en el malísimo top de Dross, seres creados por Frank Belknap Long, miembro de la vanguardia lovecraftiana, y a los que el mismísimo Howard hace mención en el texto El susurrador en la oscuridad:

La naturaleza de los Doels me fue expuesta claramente, y se me informó de la esencia (aunque no del origen) de los Sabuesos de Tindalos.

Por lo tanto, el criterio de qué y qué no es lovecraftiano establecido por Crom es ridículo, hasta él está mal informado, si nos limitamos a si es creación directa del excéntrico autor, muchos mitos de Cthulhu perderían su calidad lovecraftiana a no ser autoría del padre del horror cósmico sino de amigos y admiradores que pueden llegar a ser fieles e importantes para construir universos influenciados evidentemente por HPL. Posiblemente, como en el caso de los perros de Tíndalos, al relacionarlos con su literatura, el providenciano aceptó estos aportes como parte de su universo, es lógico que de no haberle gustado alguno de estos hubiera hecho saber su inconformismo, como es evidente, en su correspondencia o ensayos.

La discusión se centra y se termina con que Dross ha mentido a voluntad o no, mientras que Crom ha errado en establecer un criterio mediocre sobre qué es y qué no es relacionado con Lovecraft, sin tener en cuenta que creaciones de otros autores pudieron tener su visto bueno para entrar a al universo ficticio que el gran maestro creó, por lo que sí podrían ser lovecraftianas.

18 ene 2015

Alianza contra el cáncer de la superstición

Bastante impresionante es saber que Lovecraft escribió para Weird Tales una historia, de la que recibió el crédito mucho después, basada en una experiencia del escapista Harry Houdini, un cuento llamado Imprisoned with the Pharaohs (Weird tales, mayo 1924). Al mismísimo ilusionista le gustó este texto, lo que al parecer empezó a forjar una conexión entre ambos personajes.

La relación entre estos dos hombres, después de este texto, pudo haberse visto reforzada, por un lado, gracias al constante trabajo de Houdini por desenmascarar charlatanes espiritistas que aseguraban tener poderes sobrenaturales (algo que chocaba con un amigo muy especial, y muy crédulo, como era el escritor Arthur Conan Doyle), y por el otro lado, desde el insondable abismo, por el pensamiento racional y cientificista de Lovecraft que lo conducía a un fuerte escepticismo.



Y lo más impresionante es saber que esta convergencia de pensamientos escépticos impulsó un proyecto literario que buscaba atacar las supersticiones y sus mentirosos cultores, que tan afamados eran para ese tiempo, a través de escritos, con la colaboración de C.M. Eddy Jr, entre ellos un libro llamado El Cáncer de la Superstición (The Cancer of Superstition), además de que el ilusionista había dado trabajo al autor de Providence para que redactara un texto que atacase la astrología.

Pero todo este ingenioso plan, y lo que pudo ser de otros planes, se vinieron abajo con la muerte de Houdini, su esposa canceló el proyecto, tal vez, por lo que dice Donald Tyson, porque esta sí se tragaba las mentiras de los espiritistas a diferencia de su difunto esposo:

At the time of his death, Houdini had been corresponding with Lovecraft regarding a book on which they intended to collaborate, along with writer C.M. Eddy Jr., which was to be entitled 'The Cancer of Superstition.' Lovecraft prepared a detailed outline of the work, which is extant, and Barlow actually began the writing and completed three chapters, but Houdini's widow cancelled the project - perhaps because she was herself more inclined to believe in the reality of spiritualists phenomena than her skeptical late husband.

Así es como estos admirables hombres, a pesar de sus artes cercanas a la fantasía e ilusión, siempre tuvieron clara la frontera entre lo real y lo imaginario, conservando un arma, el sano escepticismo, y tratando de compartirla, que es necesaria para evitar que los estafadores y charlatanes se aprovechen del desespero, desinformación e ignorancia de las personas para beneficiarse económicamente.



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Lovecraft: Science and Charlatanry
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13 ene 2015

Cumpleaños de Tsathoggua

Clark Ashton Smith vio el mundo por primera vez por esta fecha, hizo parte del universo lovecraftiano y la legendaria revista pulp Weird Tales, el hombre era escritor y escultor, además escribía excelente poesía, en conmemoración al autor comparto una muestra de su genial estilo:



There is no room in any town (he said)
To house the towering hugeness of my dream.
It straitens me to sleep in any bed

Whose foot is nearer than the night's extreme.
There is too much of solitude in crowds
For one who has been where constellations teem,

Where boulders meet with boulders, and the clouds
And hills convene; who has talked at evening
With mountains clad in many-colored shrouds.

Men pity me for the scant gold I bring:
Unguessed within my heart the solar glare
On monstrous gems that lit my journeying.

They deem the desert flowerless and bare,
Who have not seen above their heads unfold
The vast, inverted lotus of blue air;

Nor know what Flanging Gardens I behold
With half-shut eyes between the earth and moon
In topless iridescent tiers unrolled.

For them, the planted fields, their veriest boon;
For me, the verdure of inviolate grass
In far mirages vanishing at noon.
For them, the mellowed strings, the strident brass,
The cry of love, the clangor of great horns,
The thunder-burdened ways where thousands pass.

For me, the silence welling from dark urns,
From fountains past the utmost world and son...
To overflow some day the desert bourns ...

And take the sounding cities one by one.

Desert Dweller, Weird Tales, July 1943

3 abr 2013

Mercurio lovecraftiano

El creador de aquellas horrendas pesadillas que habitan más allá de nuestra atmósfera, de criaturas inimaginables que acechan en insondables abismos y duermen la oscuridad inescrutable del cosmos, tiene una merecida conmemoración gracias a la Unión Astronómica Internacional, pues esta agrupación encargada de la nomenclatura de los cuerpos celestes, dio el visto bueno a la propuesta, hecha por el equipo científico encargado de la sonda MESSENGER, para nombrar a nueve cráteres recientemente cartografiados al detalle gracias a dicha misión espacial que completa este trabajo principalmente en el polo sur del planeta Mercurio.

Se decidió que se nombraran, como agradecimiento a sus contribuciones, con artistas, músicos y autores fallecidos entre los que se encuentra Lovecraft. Es una curiosa honra para el literato pues fue él quien logró innovar el terror (que se basaba en los clásicos temas paranormales como fantasmas, demonios, magia negra, etc.) con un toque de entidades provenientes de otros mundos y cuya presencia era tan real (y antigua) que sus víctimas morían o se alojaban en la locura solo dada a conocer en inquietantes relatos reflejando el terror cósmicos materialista que germinaba para el siglo XX, sin pasar por alto el pensamiento cosmicista que se apoderó de sus obras y lectores.

Me parece que esto es bueno e importante; primero porque se conmemora el trabajo de un gran escritor, y segundo porque recuerda que en lo personal Howard presentaba cierto interés por la ciencia (hasta escribió en la gaceta científica), aunque sus escritos e ideas literarias en el mundo de la ciencia ficción son muy usados para charlatanería, pero esto tal vez lo hable más adelante.


Dejo la imagen señalando el cráter con su nombre:

Click aquí para ver el archivo original

Ni Mercurio se salva de rendirse ante el gran Azathoth, el primer motor del caos, el sultán de los demonios.


Agradecimientos a Horror cósmico por publicar también mi colaboración.

Fuente:
Universe Today