Una graciosa y trivial discusión se ha iniciado por culpa de Dross que ha desatado la ira de el poderoso Crom, y muchos seguidores del autor de terror.
Por lo tanto, el criterio de qué y qué no es lovecraftiano establecido por Crom es ridículo, hasta él está mal informado, si nos limitamos a si es creación directa del excéntrico autor, muchos mitos de Cthulhu perderían su calidad lovecraftiana a no ser autoría del padre del horror cósmico sino de amigos y admiradores que pueden llegar a ser fieles e importantes para construir universos influenciados evidentemente por HPL. Posiblemente, como en el caso de los perros de Tíndalos, al relacionarlos con su literatura, el providenciano aceptó estos aportes como parte de su universo, es lógico que de no haberle gustado alguno de estos hubiera hecho saber su inconformismo, como es evidente, en su correspondencia o ensayos.
La discusión se centra y se termina con que Dross ha mentido a voluntad o no, mientras que Crom ha errado en establecer un criterio mediocre sobre qué es y qué no es relacionado con Lovecraft, sin tener en cuenta que creaciones de otros autores pudieron tener su visto bueno para entrar a al universo ficticio que el gran maestro creó, por lo que sí podrían ser lovecraftianas.
El youtuber con un pésimo top, donde reúne supuestamente las más aterradoras criaturas de Lovecraft, cometió muchos errores al asignarle al autor de Providence seres con los que este no tiene nada que ver, y otros que son de autores cercanos a la influencia lovecraftiana pero no su autoría.
El problema de Dross es, como dice Crom, no tener información veraz sobre lo que afirma, pues quienes algo hemos leído de Howard distinguimos algunas entidades de su universo o podremos notar cuándo alguna no se acerca a este.
Además de la dificultad encontrar una conexión de estos seres con nuestro querido literato, Dross comete el error de pasar al mundo del cine a la ligera; en su sexto puesto, al mencionar al vampiro estelar, creación del autor cercano a Lovecraft, Robert Bloch, plantea la posibilidad, sin presentar evidencia, de que este haya inspirado a la cosa de la película de Carpente (1982) y The blob.
Con la mención de la cosa volvemos a divisar el desprecio por el legado de John Wood Campbell, Jr, en el imaginario de la gente, como he mencionado es este hombre el creador de la cosa en su texto Who goes there? (1938) y no el director Carpenter a quien se le atribuye como si fuese el encargado de la trama y criatura original.
Un punto menos para la seriedad con la que hay que tomarse al señor Dross, pero el señor Crom tampoco pudo ser capaz de, como él dice, buscar un momento por Google para verificar la certeza de estas afirmaciones, las pasó por alto tal vez porque su supuesta especialización (?) es Lovecraft, pero en realidad solo aporta al cúmulo de errores que comete el otro youtuber.
El peor error de Crom es considerar que lo que no es autoría de Lovecraft no es lovecraftiano, alguien que presume de ser un conocedor del terror cósmico de este yanqui ha establecido falazmente criterios sobre esta etiqueta.
Si bien lovecraftiano es directamente relacionado o influenciado por el hombre al que hace alusión, no significa que es exclusivo de este, por eso al terrorífico universo ficticio hicieron aportes autores más cercanos de su círculo lovecraftiano (de nuevo la etiqueta) con aceptación del cultor primordial, como ejemplo a esto son los perros de Tíndalos, que son mencionados en el malísimo top de Dross, seres creados por Frank Belknap Long, miembro de la vanguardia lovecraftiana, y a los que el mismísimo Howard hace mención en el texto El susurrador en la oscuridad:
La naturaleza de los Doels me fue expuesta claramente, y se me informó de la esencia (aunque no del origen) de los Sabuesos de Tindalos.
Por lo tanto, el criterio de qué y qué no es lovecraftiano establecido por Crom es ridículo, hasta él está mal informado, si nos limitamos a si es creación directa del excéntrico autor, muchos mitos de Cthulhu perderían su calidad lovecraftiana a no ser autoría del padre del horror cósmico sino de amigos y admiradores que pueden llegar a ser fieles e importantes para construir universos influenciados evidentemente por HPL. Posiblemente, como en el caso de los perros de Tíndalos, al relacionarlos con su literatura, el providenciano aceptó estos aportes como parte de su universo, es lógico que de no haberle gustado alguno de estos hubiera hecho saber su inconformismo, como es evidente, en su correspondencia o ensayos.
La discusión se centra y se termina con que Dross ha mentido a voluntad o no, mientras que Crom ha errado en establecer un criterio mediocre sobre qué es y qué no es relacionado con Lovecraft, sin tener en cuenta que creaciones de otros autores pudieron tener su visto bueno para entrar a al universo ficticio que el gran maestro creó, por lo que sí podrían ser lovecraftianas.