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14 jul 2016

De Borges para Sherlock Holmes

El interés de Borges por el género policial y detectivesco tenía como referentes a Poe y, sobretodo, su admirado Chesterton (véase el ensayo dedicado en Otras inquisiciones), a pesar de esto Borges no se olvidó de Arthur Conan Doyle, inventor de los misterios resueltos 221B Baker Street, y lo incluyó en su miscelánea colaborada Introducción a la literatura inglesa.

Aunque pareciese que le faltó darle más reconocimiento al creador de Sherlock Holmes, el escritor argentino no partió a la inexistencia sin antes plasmar su admiración por el detective victoriano mediante un poema, titulado con el nombre de este inglés inexistente y recopilado en la obra Los conjurados, el cual cierra de forma épica y memorable:

Pensar de tarde en tarde en Sherlock Holmes es una
de las buenas costumbres que nos quedan. La muerte
y la siesta son otras. También es nuestra suerte
convalecer en un jardín o mirar la luna.

8 ene 2016

Asimov lleva el universo holmesiano hacia la órbita de la ciencia ficción


Este escrito ha sido compartido en el sitio web Ciencia ficción en Ecuador.

La popularidad del canon holmesiano, creación de Arthur Conan Doyle, pareció interesar al brillante Isaac Asimov, por lo que atraído por lo detectivesco dedicó parte de su producción literaria a este subgénero, pero más allá de las novelas se pueden encontrar pistas de esto en la antología Más cuentos de los Viudos Negros, específicamente en el cuento El crimen supremo, donde un problema común pasa de discusión literaria a debate científico desarrollado increíblemente en la narración.

Illustration by Frank Wiles from The Strand Magazine, September 1914


Todo inicia con una pequeña discusión literaria que va desde los prejuicios de Agatha Christie reflejado en sus obras, hasta la actitud de muchos escritores ingleses de los años veinte y las aristocráticas características de sus creaciones, incluyendo lo decepcionante que pudo ser para Conan D. que su creación fuese más conocida que él mismo. Pero el interés de Asimov por Holmes en su cuento persigue la oscura intención de James Moriarty, némesis de Holmes, implícita en su publicación The Dynamics of an Asteroid, un texto ficticio cuyo contenido poco se describe en el universo holmesiano, y ha derivado en interminables discusiones e interpretaciones (algo común de los libros ficticios). Por parte el doctor Watson se obtiene algo de información del autor y su obra en El valle del terror:

(...) the celebrated author of The Dynamics of an Asteroid, a book which ascends to such rarefied heights of pure mathematics that it is said that there was no man in the scientific press capable of criticizing it? 

Esto es lo poco que se conoce del texto, y de Moriarty en esta última novela de Holmes, sin embargo los Viudos Negros, del cuento de Asimov, se aventuran a conjeturar entre crítica literaria y cuestiones científicas cuál era el objetivo del misterioso libro The Dynamics of an Asteroid, con el objetivo de ayudar a un invitado a participar en un grupo de entusiastas del detective inglés, mediante un escrito holmesiano innovador sobre este misterioso asunto.

Finalmente la búsqueda del por qué se tituló así terminó con la grandiosa idea de que el texto trataba algo más que un problema matemático sobre el origen de la explosión que dio paso a la trayectoria de los asteroides residuales de dicha explosión, según el viejo camarero Henry, debía existir una razón para censurar este libro en el mundo científico, y algo así se explicaría pensando en la maldad de Moriarty, quien buscaría replicar esta destrucción astronómica, pero esta vez en la tierra, para suplir sus oscuras intenciones (auto)destructivas, valiéndose de su conocimiento matemático para convertir un objeto rocoso de estos en un arma de gran destrucción.

Por tanto Asimov, gracias a su creatividad y genialidad, plantea en esta obra que los científicos europeos, el mismo Holmes y el mundo pudieron estar a merced de un Moriarty cuyos criminales deseos alcanzaban magnitudes astronómicas, llevando así el universo de Sherlock Holmes hacia las peligrosas posibilidades de la órbita de la ciencia ficción:

(…) there must have been something utterly fascinating in the vision of the actual physical destruction of a world.

18 ene 2015

El escepticismo ficticio de Arthur Conan Doyle

Del creador de Sherlock Holmes, el médico y autor Arthur Conan Doyle se sabe que era un creyente en temas paranormales, lo que siempre le generó roces con el mago y cazador de charlatanes, Harry Houdini, un buen amigo de este autor, no eran raras las discusiones sobre asuntos misteriosos e inexplicables a los que se les atribuían, paradójicamente, explicaciones sobrenaturales por parte del caballero Doyle.


Fuente
Es irónico pensar en esto, ya que el reconocido detective Sherlock Holmes, frío y calculador, nunca cedió, en su universo ficticio, a los misterios inexplicables o fenónemos paranormales, por el contrario siempre encontró una respuesta lógica a los casos con los que se topaba. Pero esto no solo sucede con las novelas reconocidas del médico, por ejemplo hay una noveleta no muy conocida, dentro de la compilación de textos Historias Espeluznantes, llamada El Parásito, donde plasma de manera excelente la visión y misión escéptica ante el engaño de los vendedores de humo:


Me desagradan los traficantes de misterios, pero, entre ellos, me desagradan especialmente los aficionados. Cuando uno se enfrenta a un engañabobos a sueldo, puede uno saltarle encima y desenmascararlo en cuanto uno ha descubierto cuál es su truco. El está ahí para engañarle a uno, y uno está ahí para ponerle en evidencia.

En esta historia, un profesor de fisiología, quien considera la psicología como endeble, debido a la falta de la dureza epistemológica que tienen las ciencias naturales, resulta lidiando con los poderes sobrenaturales de una extraña mujer, a la que toma como otra charlatana gracias al evidente positivismo que expresa en varios momentos:



Pero toda mi mente está embebida de ciencia exacta. Me he entrenado asiduamente para no admitir más que hechos, hechos probados. La conjetura, la imaginación, no tienen cabida en el marco de mi pensamiento.  

Que me den una cosa que yo pueda ver en el microscopio, diseccionar con el escalpelo, y consagraré mi vida a su estudio. Pero si me piden que adopte como objetos de estudio los sentimientos, las impresiones o las sensaciones, me estarán pidiendo que me dedique a una tarea antipática e incluso desmoralizadora.

A pesar de ser un hombre de ciencia, y al escepticismo que aplica a la situaciones por las que pasa, termina reconociendo con espanto que la anciana lo atormenta llevándolo casi al punto de cometer atrocidades, bajo los caprichos de la voluntad, con sus habilidades que tienen una explicación más allá de lo cognoscible por la ciencia:


En pleno corazón del país de la ciencia, estoy aplastado y atormentado por un poder del que nada sabe la ciencia.

Y así es como el ficticio escepticismo del hombre es derrotado por la charlatanería, que, como bien se sabe, sobrepasa la ficción del universo creado por autor y llega a su visión de la realidad. Puede ser que el médico británico parodiara de esta manera al escepticismo científico o dejara el mensaje en contra de este, garantizando en sus creaciones la victoria de las supersticiones que tanto le fascinaron en vida, como muestra de que estas eran ciertas a pesar la incredulidad de algunos.